domingo, 27 de mayo de 2012

¡Qué viva la teta!


Hace varias semanas la revista Time tuvo como portada una foto de un niño trepado en una silla lactando del seno de su madre. El titular de la portada era:  Are you mom enough? El tema de la lactancia y la crianza de apego está de moda. En particular porque muchas mujeres jóvenes que se convierten en madres deciden hacer lo que humanamente les toca, lactar a sus hijos.

Me cuesta entender como algo tan natural sigue siendo tan criticado. No entiendo cuál es el show de la gente cuando una madre se saca la teta a lactar a su hijo. ¿Por qué no ponen cara de espanto cuando las ven sacando botellas de fórmula? ¿Por qué no juzgan tan duramente cuando ven madres alimentado a sus hijos con el veneno de los fast foods?

Aunque no estoy totalmente de acuerdo con como se presentó la lactancia en la portada de la revista –pues me parece que promueve la burla y la crítica ignorante—no veo cuál es el problema de que una madre lacte a su hijo hasta que le de la gana. Eso de que los niños que son lactados mucho tiempo después tienen algún tipo de trauma sicológico no lo compro. La lactancia es lo más natural que existe y este tipo de portadas y persecución es una de las cosas que frustra a las madres lactantes. Para un niño la teta es comida. La mala no es la madre que alimenta a su hijo donde lo pide. Malos son los asquerosos que se excitan por ver una simple teta. Malas son las mujeres que critican a otras por lactar.