martes, 5 de agosto de 2014

Expectativas Maternales (La Semana de la Teta)


Estamos en la semana de la lactancia. La semana que levanta las pasiones de toda madre. Sí, de todas: las lactantes criticando a las que no lo son y viceversa. No sé como no se cansan de la misma guerra.

Fui madre lactante por un año. Mi acercamiento a la lactancia fue el mismo que tuve hacia la maternidad, realista, no romántico, no esperando que fuera lo mejor y más maravilloso que me ha pasado en la vida. Sí, tenía claro que quería lactar, pero no me puse una meta larguísima. Pensé que si se daba tres meses bien, que si llegaba a los seis de show y si lograba el año bienvenido el logro.

Creo que las palabras que me iluminaron salieron de la boca de mi pediatra "lactar es comer". En las mías, el vender la lactancia como esta conexión invaluable entre madre e hijo es lo que deprime a las mujeres que no pueden lograrlo por la razón que sea. Mi única reacción romántica hacia la lactancia fue la satisfacción extraña que sentía cuando veía que mi cuerpo estaba realizando el trabajo para el cual fue diseñado cuando aún no había formas alternas para alimentar a los bebés. No niego que el no tener ganas de ir al WIC y no querer gastar dinero en fórmula fueron fuertes motivadores en mi ruta lactante.

Aunque la guerra teta vs bibí me cansa, entiendo muy bien porque las madres lactantes se ponen agresivas y se creen que son superiores a las que no lactan. Aquí los "ataques" de los que fui víctima: 

  • Simple y sencillamente, cuando lactaba a mi bebé en público la gente no dejaba de mirar (y me sacaba la teta donde a él le diera hambre y caminaba con el nene pegado por todo Plaza las América y qué paso). 
  • Tenía una compañera de trabajo que me cuestionaba cuanto me tardaba sacándome leche en el tiempo que me permitía la ley. 
  • En las primeras semanas, la mayor parte de las madres mayores de mi familia me cuestionaban si el bebé estaba comiendo bien, que cómo podía estar segura. 
  • Bendito, mi abuela me miraba como si dar teta fuera la cosa más extraña del mundo. 
  • Después de "¿cómo está el bebé?" la segunda pregunta era "¿cuánto más vas a darle teta?"
Es obvio que te vas a defender cuando haces algo que entiendes natural y la gente te critica. Buscas a quien atacar y quien mejor que las madres que no lactan. En lugar de educar a los que no saben, nos ponemos a la defensiva. En lugar de unirnos y apoyarnos como madres, nos dividimos.

Otro asunto es que por muchos años se demonizó la teta y se alabó la fórmula como la cosa más grande del mundo. Claro que las consultoras de lactancia van a defender los beneficios de la teta con uñas y garras. Aunque entiendo que deberían bajarle un poco, pues esa presión desanima a muchas madres de participar en grupos de apoyo.

Si de algo estoy sumamente convencida (y fue algo que aprendí en el camino) es que cada familia decide cuál será el régimen de alimentación de su bebé dentro de sus posibilidades económicas y emocionales. Conozco madres lactantes que igual le dan McDonalds y Cheetos a sus peques (no judgement, aunque no esté de acuerdo) y conozco madres que dieron fórmula que son un poco más estrictas con lo que consumen sus hij@s. ¿Quién es mejor madre? Ambas, cada cual cría a sus hijos como quiere. Podemos no estar de acuerdo, pero solo somos responsables por lo que pasa en nuestras casas.

Al final del día, la maternidad es un torbellino. Como madres, o futuras madres, no debemos ponernos la presión social de la madre perfecta, la que ama a su hijo antes de sentirlo, la que no habla de las incomodidades del embarazo, ni de los miedos que le provoca la llegada del bebé. 

La realidad es que ninguna sabe cómo va a reaccionar cuando el bebé nazca. Quizás nos hacemos de la idea de que tenemos que amarlos desde el día uno para poder racionalizar el trabajo que da ser madre, el miedo de que vas a matar al bebé de cualquier cosa y los síntomas de la falta de sueño. 

Lo mismo pasa con la presión de la lactancia. La lactancia es hermosa, no duele, si duele lo estás haciendo mal. Miiiiraaaaa.... me dio mastitis 3 veces en el mismo seno. Se me pelaron los pezones de tal forma que se pusieron en carne viva. Claro, después de la 8va semana todo volvió a la normalidad y tuve una lactancia exitosa. 

Sin embargo, no creo que lactar no me hiciera mejor madre. Me hizo una mujer que pudo elegir la opción que más se acomodó a sus circunstancias. 

Mi consejo para cualquier madre es: espera lo inesperado. Traza metas a corto plazo y experimenta la maternidad tomando en cuenta tus necesidades, las del bebé y las de tu familia. 

PS: Pasé trabajo buscando una imagen que no apoyara claramente ninguno de los bandos :)

miércoles, 25 de junio de 2014

Remember who the real enemy is

Cada día estoy más convencida de que Puerto Rico es un experimento social. En algún momento nuestros colonizadores decidieron que esta isla caribeña iba a ser un laboratorio en el cual mezclarían todo tipo de espécimen. Es como único puedo racionalizar las reacciones de los boricuas a ciertos sucesos. En particular los paros y la solidaridad (o falta de ella) con el movimiento obrero.

Lo confieso, me carcome las entrañas cuando Facebook me muestra el verdadero rostro político de mis amigos. A veces, quisiera que Mark Zuckeberg no existiera para que su inventito no me hiciera sentirme decepcionada de muchos de ellos (quizás ellos piensan igual de mi). Muchas de sus opiniones me confirman que el puertorriqueño no tiene memoria histórica, no conoce su historia, no conoce sus luchas. Por esto es incapaz de reconocer quien es el verdadero enemigo (por llamarlo de alguna forma) del pueblo. Quién es el causante del desastre financiero que vive el país y quién debe tomar los pasos para arreglarlo.

En las últimas semanas he repetido la frase del ilustre Haymitch de Hunger Games más veces de las que quisiera. "Remember who the real enemy is", le dijo a Katniss antes de que esta partiera para sus segundos juegos. Ella, envuelta en su deseo por proteger a su familia y mantener a Peeta vivo, olvidaba quién era el verdadero causante de su desgracia: President Snow y el gobierno de Panem. 



Los puertorriqueños olvidan quien es el verdadero enemigo. Nuestro President Snow es la Palva, ese híbrido que son el PNP y el PPD. Ese monstruo que cientos de miles de electores apoyan cada cuatro años.  El enemigo no son las uniones. No son los empleados del gobierno. Esta no debe ser una lucha entre los empleados gubernamentales y los privados. Pero como la Palva sabe que si divides vencerás, nos dejan locos mientras ellos hacen y deshacen.

Claro que, los unionados no ayudan. Recuerdo que noté esto desde que participé en la huelga de la UPR del 2005. Es increíble que personas con tanto conocimiento político y social sean TAN malos en la comunicación. Les guste o no les guste la percepción pública lo es todo. Si te comunicas todo el tiempo con el discurso ochentoso de la Guerra Fría esta generación te va a ignorar. ¿Cuándo van a entender esto?

Esta generación de trabajadores está acostumbrada a perder derechos, así que no les pidas que se unan a tu lucha por más días de vacaciones cuando muchos de ellos no tienen ni permanencia en sus empleos. Ni pienses que se van a identificar con tu reclamo de aumento salarial porque muchos de ellos no saben lo que es hace más de cinco años. 

Sean un poquito más savvy y motívenlos con lo que les duele, la falta de empleo, la migración de sus amigos, los aumentos en agua y luz. Aunque suene Corporate America, me importa más lo que pago de luz que los días de vacaciones de los empleados de la AEE (lo sé, soy egoísta).

Sin embargo, si esos líderes sindicales me dicen que vamos a paralizar el Túnel Minillas para que el gobierno haga bien su trabajo, devuelva a mis amigas y le ofrezca prosperidad a mi hijo, soy la primera que va y cierra el dichoso túnel. 

Así que, líderes obreros, identifiquen aquellas cosas que tenemos en común: 
  • que somos trabajadores
  • que pagamos demasiado de agua y luz
  • que estamos hartos de los aumentos
  • que exigimos la creación de empleos profesionales
  • que solicitamos se corte la obesidad mórbida de muchas agencias (I'm looking at you Departamento de Educación)

Usen esos puntos de convergencia y explótenlos para que el pueblo los apoye. Mientras todo el argumento sea vacaciones, plan y aumentos, los veo bien solos y masacrados en las redes sociales.

Mientras no se ajusten a esa realidad, la Palva los convertirá a ustedes en el enemigo y los boricuas --tan envueltos en su día a día-- jamás podrán reconocer quién es el verdadero enemigo. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Género, acoso y la era de las redes.

Las redes sociales son la changa. ¡Uno se entera de tantas cosas! ¡Puede quejarse de tantas cosas! ¡Puede educar de tantas cosas! Hoy es uno de esos días donde me pasaron las 3 cosas. Gracias a unas amigas de Facebook descubrí la foto de un anuncio sexista que promueve una compañía de chicles. 


Para los que no lo han visto, este es el anuncio: 




Tan pronto lo vi, respondí al llamado de una de las compas y fui a la página de esta gente a exigirles que removieran la publicidad. Inmediatamente, incité a mis amigas a hacer lo mismo. No se lo pedí a ningún varón (explico por qué ya mismito). Pero un varón, valientemente, me preguntó que si el estaba mal porque el anuncio no lo ofendía. 

No me sorprendió. No porque esperara eso de él, sino porque fue lo mismo que pensé cuando lo vi: muchas personas no van a entender porque esto es ofensivo; muchas vamos a recibir críticas de feministas quema brasier. 

Demasiadas personas en Puerto Rico, y en muchas partes del mundo, no comprenden que no hay lenguaje inocente, en particular cuando hablamos de género. No hay nada más desagradable que caminar por la calle y que un hombre sienta el derecho de tocar su bocina y  gritarte "mamota" (como hacía mi abuelo) o decirte otro tipo de piropo "alabando" tu figura femenina. Esto, además de cafre, es bien ofensivo. No me interesan los piropos sexistas de macharranes que no me conocen. No me interesa que se sientan con la libertad de rozarme o de mirarme con ojos lascivos. No tengo interés de que se masturben mientras me miran dormir (como me pasó en un ferry hacia Grecia hace unos años atrás). No deseo que ningún hombre me ofrezca su falda. 

Si el currículo escolar de nuestro sistema incluyera cursos sobre género, no habría que explicar estas cosas. No tendríamos que hacer un ensayo para explicar como los piropos callejeros me ponen nerviosa y me hacen temer por mi seguridad. ¿Por qué? Si un hombre no tiene ningún tipo de respeto al hablarme (son conocerme) no quiero pensar en qué podría hacerme en contra de mi voluntad. ¿Exagerado? Quizás, pero la sociedad le otorga demasiados derechos a los hombres sobre las mujeres. Quizás entiende que porque lo ignoro, no le estoy diciendo que no y le abro la puerta a que me diga más, a que se acerque. 

Les invito a ver este corto para ver si ilustra un poco más mi punto. 



Algunas estadísticas sobre la violencia sexual contra la mujer en Puerto Rico 
(tomado de http://aldia.microjuris.com/2014/03/19/asociaciones-de-derecho-upr-repudian-campana-publicitaria-de-dentyne/):

Vivimos en un país donde cada año, ocurren unas 2,000 agresiones sexuales. 
En el 2012 solamente, hubo 9,948 incidentes de violencia doméstica; 
sin contar los incidentes que no se reportan. 

Algunas estadísticas sobre la violencia sexual contra la mujer en el mundo:




Otra joyita de la campaña:


Verifiquen algunas cositas extra de la campaña: 
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10152145422564420.1073741830.35691739419&type=3