Estamos en la semana de la lactancia. La semana que levanta las pasiones de toda madre. Sí, de todas: las lactantes criticando a las que no lo son y viceversa. No sé como no se cansan de la misma guerra.
Fui madre lactante por un año. Mi acercamiento a la lactancia fue el mismo que tuve hacia la maternidad, realista, no romántico, no esperando que fuera lo mejor y más maravilloso que me ha pasado en la vida. Sí, tenía claro que quería lactar, pero no me puse una meta larguísima. Pensé que si se daba tres meses bien, que si llegaba a los seis de show y si lograba el año bienvenido el logro.
Creo que las palabras que me iluminaron salieron de la boca de mi pediatra "lactar es comer". En las mías, el vender la lactancia como esta conexión invaluable entre madre e hijo es lo que deprime a las mujeres que no pueden lograrlo por la razón que sea. Mi única reacción romántica hacia la lactancia fue la satisfacción extraña que sentía cuando veía que mi cuerpo estaba realizando el trabajo para el cual fue diseñado cuando aún no había formas alternas para alimentar a los bebés. No niego que el no tener ganas de ir al WIC y no querer gastar dinero en fórmula fueron fuertes motivadores en mi ruta lactante.
Aunque la guerra teta vs bibí me cansa, entiendo muy bien porque las madres lactantes se ponen agresivas y se creen que son superiores a las que no lactan. Aquí los "ataques" de los que fui víctima:
- Simple y sencillamente, cuando lactaba a mi bebé en público la gente no dejaba de mirar (y me sacaba la teta donde a él le diera hambre y caminaba con el nene pegado por todo Plaza las América y qué paso).
- Tenía una compañera de trabajo que me cuestionaba cuanto me tardaba sacándome leche en el tiempo que me permitía la ley.
- En las primeras semanas, la mayor parte de las madres mayores de mi familia me cuestionaban si el bebé estaba comiendo bien, que cómo podía estar segura.
- Bendito, mi abuela me miraba como si dar teta fuera la cosa más extraña del mundo.
- Después de "¿cómo está el bebé?" la segunda pregunta era "¿cuánto más vas a darle teta?"
Otro asunto es que por muchos años se demonizó la teta y se alabó la fórmula como la cosa más grande del mundo. Claro que las consultoras de lactancia van a defender los beneficios de la teta con uñas y garras. Aunque entiendo que deberían bajarle un poco, pues esa presión desanima a muchas madres de participar en grupos de apoyo.
Si de algo estoy sumamente convencida (y fue algo que aprendí en el camino) es que cada familia decide cuál será el régimen de alimentación de su bebé dentro de sus posibilidades económicas y emocionales. Conozco madres lactantes que igual le dan McDonalds y Cheetos a sus peques (no judgement, aunque no esté de acuerdo) y conozco madres que dieron fórmula que son un poco más estrictas con lo que consumen sus hij@s. ¿Quién es mejor madre? Ambas, cada cual cría a sus hijos como quiere. Podemos no estar de acuerdo, pero solo somos responsables por lo que pasa en nuestras casas.
Al final del día, la maternidad es un torbellino. Como madres, o futuras madres, no debemos ponernos la presión social de la madre perfecta, la que ama a su hijo antes de sentirlo, la que no habla de las incomodidades del embarazo, ni de los miedos que le provoca la llegada del bebé.
La realidad es que ninguna sabe cómo va a reaccionar cuando el bebé nazca. Quizás nos hacemos de la idea de que tenemos que amarlos desde el día uno para poder racionalizar el trabajo que da ser madre, el miedo de que vas a matar al bebé de cualquier cosa y los síntomas de la falta de sueño.
Lo mismo pasa con la presión de la lactancia. La lactancia es hermosa, no duele, si duele lo estás haciendo mal. Miiiiraaaaa.... me dio mastitis 3 veces en el mismo seno. Se me pelaron los pezones de tal forma que se pusieron en carne viva. Claro, después de la 8va semana todo volvió a la normalidad y tuve una lactancia exitosa.
Sin embargo, no creo que lactar no me hiciera mejor madre. Me hizo una mujer que pudo elegir la opción que más se acomodó a sus circunstancias.
Mi consejo para cualquier madre es: espera lo inesperado. Traza metas a corto plazo y experimenta la maternidad tomando en cuenta tus necesidades, las del bebé y las de tu familia.
PS: Pasé trabajo buscando una imagen que no apoyara claramente ninguno de los bandos :)
