
Hace varias semanas, tuve una conversación con mi prima sobre este blog. Ella me comentaba que, aunque estaba de acuerdo con algunas de mis ideas, otras le parecían un poco extremas. Por ejemplo, que vestir a los niños de rosa tan pequeños no permitía que las otras personas distinguieran el género del bebé. Traté de explicarle que eso ocurría porque la sociedad ya había pre-establecido colores por género, que no era algo que sucedía por naturaleza. Ella lucía muy preocupada de que fuera a sacar al niño del hospital con una batita rosa.
Y, aquí vamos otra vez. Honestamente, poco me importa si la gente no sabe definir el sexo de mi hijo. Eso pasa tantas veces porque los bebés son bebés, sus huesitos no están muy sólidos, sus facciones no están definidas aún, no van a parecer nenes o nenas. Lo único que realmente los distingue son sus genitales. Viste a una bebé de una semana con ropa de ¨nene¨ y dime si la gente va a descubrir si es o no nena.
Lo mismo cuando vayan a la escuela. Si los papás de los otros nenes son unos trogloditas con mentalidad de macharrán o macharrana boricua, no significa que yo tengo que hacer que mi hijo juegue ese juego. Siempre he pensado que las revoluciones actuales son individuales; y que somos nosotros como individuos los que tenemos que empezar a cambiar nuestro entorno familiar para poder transformar al mundo.
Otro cuento cómico. La búsqueda del bulto del bebé. El día en que mi novio y yo fuimos a comprar las cosas del bebé, vimos un bulto muy bonito marrón con flores azules. No lo llevamos ese día para ver si veíamos otro. Se lo muestro en fotos a una compañera de trabajo y, a que no adivinan que me dijo: ¨Hay, parece de nena¨. ¿En serio? Primero, el bulto lo cargan los papás y las mamás, así que me parece que el diseño que tenga tiene que gustarnos a nosotros, no combinar en nada con el género de bebé. Segundo, es un bulto, ¿cómo puede afectar la percepción del género del bebé? Además, venía el mismo bulto con flores color rosa, ¿no cumplí mi cuota de sexismo al comprar el de flores azules? Ahora que lo pienso bien, el bulto no combina con el coche, creo que eso debería preocuparme más.
En fin, estoy segura de que, cuando nazca, surgirán miles de anécdotas sexistas. Empezando por el primero o la primera que se le ocurra decir el pipí para todas las nenas. Definitivamente, ser madre y ser padre no es fácil. Mucho menos, cuando deseas inculcarle a tu hijo unos valores que no son populares socialmente. Vamos a ver como nos va. Mientras, busco un bulto que combine con el coche y una ropa fashion con la cual sacarlo del hospital. ;)