viernes, 29 de enero de 2010

De juegos, bailes y entretenimiento

Luego de una ardua semana de trabajo, mi mente se puso en estado de pensamiento aleatorio. Entre los hits de temas para escribir esta entrada surgieron los que detallo próximamente.

1. Aunque hemos hablado de que nos gustaría que nuestro bebé tomara clases de idioma y arte desde pequeño, de lo más que hablamos es de qué deporte jugará. Ésto llamó mi atención porque nunca hablamos de que clases de baile tomará, porque el baile lo cogen las nenas. Es un pensamiento inconsciente, pero sexista. ¿Por qué nuestra mente va rápido al deporte y no al ballet, por ejemplo? Me imagino la cara de la gente si decimos que, en lugar de pelota o baloncesto, nuestro hijo se iniciará en el ballet. Estoy segura que lo primero que surgiría serían comentarios sobre orientación sexual. Especificamente de como estamos pavimentando el camino para que el niño sea gay. La realidad es que, dentro de lo que el presupuesto nos permita, trataremos de mostarle todos las rutas para expresar su creatividad y gastar su energía. Al final del día, sólo él decidirá.

2. Recordé un trabajo que hice en segundo año de bachillerato. El curso era Teoría de la Investigación, si mi memoria no me falla, y el profesor quería que escogieramos un tema y realizaramos una investigación, con encuestas, tablas, etc. El tema que, por iniciativa mía, eligió mi grupo fue como los cuentos de hadas y las películas que se producen inspiradas en ellos ayudan a reforzar los estereotipos de género desde la niñez. Además, queríamos descubrir si los padres eran conscientes de que, lo que para ellos sólo era entretenimiento, creba un programa social en la mente de sus pequeños.

Se preguntarán, ¿qué estereotipos de género refuerzan o destacan las películas de Disney?

Hagamos una corta lista de las características de las princesas: son bellas, indefensas, víctimas de algún villano o villana y esperan con ansias la llegada del príncipe azul. Además, conversan con los animales y tienen una voz angelical. Por ende, si las niñas ven estas películas sin que sus madres o padres le expliquen qué es el género y que ellas no tienen porque seguir el ejemplo de las princesas, muchas de ellas crecerán pensando que la belleza física y la debilidad son cualidades propias de una mujer.

Hagamos la lista de los príncipes: guapos, atléticos, fuertes y valientes. Las niñas crecerán pensando que así es el hombre de sus sueños y los varones tienen la presión de ser fuertes y salvadores.


Como era de esperarse, muchos padres veían estas películas como entretenimiento y no eran conscientes de los mensajes que enviaban. No eran conscientes de que comenzaban a adoctrinar a sus pequeños. No es que nos pongamos a filtrar como si viviéramos en una dictadura. El énfasis siempre debe estar en la educación y en darle a nuestras hijas o nuestros hijos las herramientas que necesitan para defenderse y erradicar las presiones por género en sus vidas.

domingo, 24 de enero de 2010

¨Shop by gender¨

Come again? ¿El bebé no ha nacido y ya hay que comprar de acuerdo al género?
Explico mi histeria. Mi novio y yo nos pusimos a ver cunas por Internet, por aquello de tener una idea del presupuesto y de lo que hay en el mercado. Entro a la página de Babies r Us y empiezo a buscar. ¡Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que había un enlace que decía ¨shop by gender¨! ¿Cómo una cuna puede ser de un género o de otro? Lo sé, por el diseño, uno es más femenino, otro más masculino. Pero, es sólo una cama. Cuando los adultos van a comprar camas no las venden por género, ¿por qué tiene que ser diferente para los niños? Creo que es una de las cosas más ridículas que he visto.

Y, para colmo, el estrés de los colores. Rosa, azul o neutrales. ¡Para un bebé todos los tonos son neutrales, ni sabe qué es rosa o qué es azul! SERIOUSLYYYYY!!! No voy a negar que el ¨shop by gender¨ me dio curiosidad, pero me negué a darle otro hit de visitas a la página y fui directo a ¨shop by theme¨, al parecer la tierra ¨neutral¨ de los padres no sexistas.

Honestamente, resistirse a las presiones de mercadeo es difícil. ¡Las cosas que ponen son tan bonitas! Pareciera que uno está mirando una casa modelo donde, como bien dice el nombre, todo es ideal. De repente, te dejas arrastrar por la belleza física de las decoraciones por género y te olvidas de que, sin querer, alimentarás a tu bebé con una presión social indirecta.

El que quiera ¨shop by gender¨ es libre de hacerlo. Sólo espero que, desde muy pequeñ@, le explique a su hij@ la importancia de ser uno mismo, sin presiones. Nosotros, mientras tanto, seguiremos en la fila de ¨shop by theme¨.

sábado, 23 de enero de 2010

El pipí para todas las nenas

¿Y el totín, para todos los nenes?


Siempre me ha molestado mucho esta frase, pues es casi obligar a los varones a pensar dos cosas: 1. que la infidelidad es permitida pues, el pipí es para todas la nenas; 2. que si no le gustan las nenas hay algo mal en ellos.

Apuesto a que no han escuchado a nadie decir ese pipí para todos los nenes, ¿verdad? Pienso que, como padres o como personas en contacto con algún menor, no debemos predisponer la mentalidad sexual de los niños. Me explico. El decir el pipí para todas las nenas implica que el varón debe saber que su única opción en el mundo es ser heterosexual; cuando la realidad es que sabemos que puede elegir entre la bisexualidad o la homosexualidad.

Cuando conté en mi oficina que tendría un varón, una de mis compañeras de trabajo cometió el error de decirme que: ¨ese pipí iba a poner a las nenas a gozar¨. (El comentario fue causado por la impresión al ver el tamaño de los genitales del bebé. Algo un poco tonto, pues todos los nenes nace con los genitales inflamados, pero..) Mi respuesta fue categórica. ¨Fulana, ¿si fuera nena, dirías que la totita pondría a todos los nenes a gozar?¨ Ella trató de arreglarlo diciendo: ¨Bueno, mejor que decir que va a poner a todos los nenes a gozar¨. ¡PEOR! ¿Acaso no me conoce? Respondí de la siguiente forma a este comentario (disculpen el lenguaje soez): ¨Mira, a mi no me importa si se lo quiere meter a una mujer, a un hombre o a un caballo. Para mí lo importante es que sea un ser humano decente. Lo demás, me da igual¨.


Sería ideal que todos los padres pensaran igual. Así nos ahorraríamos los millones de hombres y mujeres que son infelices porque no se atreven a expresar su verdadera sexualidad. Evitaríamos la necesidad de expresar que ¨soy un macho¨ al ser infiel. Evitaríamos la violencia contra los transexuales que son abusados por ¨macharranes¨que buscan hombres para tener sexo y después les pegan o los matan por tentarlos a ser gay.

O sea, que quede claro, no es que secretamente ore para que mi bebé sea gay. Simple y sencillamente, no quiero que se sienta cohibido o culpable por su sexualidad. A la larga, seguirá siendo nuestro hijo, pase lo que pase.

miércoles, 20 de enero de 2010

Los nenes no lloran

¿Quéééé?

O sea, ¿cuál es el problema con expresar las emociones? (Excepto que sea maniaco depresivo.) Aunque, como dice mi novio, eso ya no se escucha tanto, la realidad es que más de una generación de varones creció pensando que llorar era pecado, que era cosa ¨de nenas¨. Los niños sentimentales eran considerados débiles o gay, y aprendieron a suprimir cualquier emoción.

Primero: llorar es saludable. Los lagrimales tienen que limpiarse de alguna forma.
Segundo: la sensación de liberación después de llorar no tiene precio.

Suprimir las emociones no es para nada saludable. ¿Para qué queremos otro inepto emocional en este país; otro insensible que, por no atreverse a expresarse, termine maltratando a una mujer?

No voy a mentir, yo soy la primera que no es fanática del llanto. Pero, si es necesario, que venga, no importa el género.

Así que propongo una nueva consigna: ¨Llorar es saludable¨. (Nuevamente, no en exceso)

Sin embargo, la expresión de emociones no se limita a llorar. También incluye hablar con tranquilidad de las situaciones que nos frustran. Nuevamente, muchos hombres se sienten intimidados al momento de hablar de sus emociones pues piensan que reconocerlas es una señal de debilidad. Es por esto que existe otra generación de impedidos emocionales que a falta de palabras, utilizan el puño para desahogarse. Propongo la consigna número dos: ¨Hablar es saludable¨.

Espero que tengamos la capacidad de enseñarle a nuestro hijo estas dos premisas. Nuevamente, sé que el ejemplo es fundamental, así que tenemos que mostrarle que en la casa no hay temas tabú. Somos conscientes de que en la escuela el juego será diferente que, si llora, los niños y las niñas se burlarán de él. Ésto significa que también tendremos que darle herramientas para defenderse de los otros menores que no tengan la suerte de crecer en un hogar abierto (como esperamos que sea el nuestro).


martes, 19 de enero de 2010

Los bebés nacen con sexo biológico, no con género

Aunque para muchas personas en nuestra sociedad ambos términos son sinónimos, realmente no lo son. El sexo es aquello que indica si somos hombres o mujeres. El género es aquello, en parte, es asignado por la sociedad. Por ejemplo, los varones son fuertes, dominantes y exitosos; las mujeres son débiles, femeninas y delicadas.

Nuestro hijo nacerá con un sexo, varón, pero sus características de género dependerán de lo que él quiera ser. Como padres, le daremos herramientas y lo orientaremos sobre lo que la sociedad espera de él --nuestro proyecto no es criarlo como un ermitaño y tirarlo a los leones cuando vaya a la escuela y se enfrente a la selva de sexismo.

Sin embargo, los juguetes que reciba no serán sólo aquellos que la gente le regala a los varones: carritos, pistas y figuras de acción, etc. Además, su educación sobre los roles de género comenzará desde la casa. ¿Cómo le digo que el sexismo está mal si vivimos con eso en nuestro hogar? Desde infante verá que en su casa sus padres hacen de todo, que las labores del hogar no son propiedad de la madre, sino que de todos los que viven en el apartamento. De esa forma, verá que las mamás y los papás cocinan, friegan, limpian y lavan ropa. Para él, ninguna tarea tendrá un género, sino un responsable.

Eso es todo por ahora.

lunes, 18 de enero de 2010

¿Qué es ¨Ni princesas ni carritos¨?

Me he resistido al sexismo la mayor parte de mi vida y, cuando me enteré que sería madre de un varón, supe que me enfrentaba a un proyecto significativo: ¿cómo criar a mi hijo sin estereotipos de género? Con esto no sólo me refiero a que, por ejemplo, rechace toda asignación de labores domésticas (cocinar de las nenas, sacar la basura de los nenes). Ésto implica la erradicación de nociones y frases como: ¨ese pipí para todas las nenas¨ o la pregunta más estúpida que se le puede hacer a un varoncito: ¨¿cuántas novias tienes?¨ Mi propósito es mostrarle todo lo que la vida le ofrece y que decida qué quiere hacer con su vida de acuerdo a sus preferencias, esas que vinieron en su material genético, no las que le programe la sociedad.
Desde mi punto de vista, mi labor es criarlo para que sea un gran ser humano, inteligente, compasivo y emprendedor.

Este blog no es sólo para aquellas mujeres que serán madres de varones. Es para todas aquellas personas que deseen tener una visión más amplia de la vida y del género.