lunes, 21 de febrero de 2011

Angelina Ballerina

En días recientes, recordé una conversación que tuve con otra mamá en la ginecóloga. Platicábamos sobre como esa maravillosa invención que es Discovery Kids ayuda a que a veces uno pueda hacer cositas en la casa mientras los pequeñines se entretienen. La mamá me contaba que sus niños (ambos varones) disfrutaban de ciertos muñequitos, pero que hubo uno que tuvo que prohibirles.

No fue Thomas (estrictamente prohibido en mi casa por su contenido racista), si no Angelina Ballerina (dibujo animado en el cual ratones van a una escuela de ballet). ¿Adivinan por qué? Porque un día uno de sus hijos comenzó a imitar los pasos de ballet y ella y su esposo quedaron en shock. Por tonta, no le dije nada, pero me pareció la cosa más ridícula que había escuchado en mi vida. Primero, en Angelina Ballerina hay dos chicos bailarines y no son afeminados. Segundo, porque a lo mejor su hijo hubiese podido llegar a ser un prodigio del baile, como el prometido de Natalie Portman. Probablemente, el niño hubiese sido excelente bailarín, reconocido en todo el mundo. Sin embargo, la visión limitada de su mamá y su papá troncharon su futuro por siempre.

Creo que es hora de que dejemos de encasillar las profesiones por género o preferencia sexual. Una mujer puede ser excelente mecánica o ingeniera, mientras que un hombre puede ser excelente peluquero o bailarín (ojo, no solo de bailes tropicales o hip hop). Lo importante es dejar que nuestros hijos descubran poco a poco qué les apasiona sin dirigirlos por el oscuro camino del sexismo. Así, criaremos seres humanos más felices y completos, que aporten mucho más a la sociedad.

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